Toponimo
El topónimo de «Albatera», al parecer con bases pre-romanas ibéricas, se halla en el vocablo arabizado «batar».
La formación del lugar o alquería, cuyo origen y desarrollo se produce en la época que sigue a la invasión musulmana, hace pensar que el origen de la denominación sea árabe. El arabista Asín Palacios refiere que viene del árabe «al-uatira», que significa «el sendero» o «la senda».
Al proceso de romanización que renace con la Reconquista, hay que atribuir la latinización de «al-uatira», para pasar por evolución fonética, a la denominación actual de «Albatera», y sobre la base de este topónimo se formará el gentilicio «albaterense».
Idioma
En la época que sigue el asentamiento de la población musulmana, se desarrolla el «arábigo», entendido como hispanoárabe, que irá siendo absorbido en la medida en que se va produciendo la repoblación con la Reconquista, iniciada en lo que será el Reino de Valencia, por Jaime I, con caballeros aragoneses, catalanes y de los territorios transpirenaicos, y aunque esta repoblación no debió ser sensible en Albatera, con el tiempo se fue aceptando el valenciano, como se refleja en los documentos. Una excepción es la inscripción de la lápida colocada por los señores de Albatera en la Casa Palacio en 1541, redactada en castellano.
La población mudéjar siguió con su «arábigo» debilitado. En la segunda mitad del siglo XVI, como excepción, existen algunos mudéjares que saben leer y escribir «arábigo», que, al igual que el valenciano, desaparecerá con la expulsión de los moriscos en 1609, iniciándose la repoblación castellana, que llevará a la implantación de esta lengua y la desaparición progresiva del valenciano, y así en 1646, el «Consell de Albatera», redacta ya sus documentos en castellano.