Historia hasta el S.XV
Los restos de utensilios encontrados, dan testimonio de la presencia del hombre en esta tierra en épocas anteriores a nuestra Era, pobladas por bastetanos y contestanos, siendo invadidas en el siglo III antes de Cristo por los romanos.
En el siglo V, con las invasiones bárbaras, se extienden por el Sureste peninsular los alanos, quedando incluidas, bajo la dominación visigoda, en lo que al parecer fue Aurariola.
Con la invasión árabe se inicia el asentamiento de la población musulmana, entrándose en el periodo de islamización y arabización.
En el siglo XIII, en plena Reconquista, queda incluida en la Corona de Castilla, y por privilegio de Alfonso X el Sabio de 1266, en la jurisdicción de Orihuela.
Al ocupar en 1296 Jaime II, Rey de Aragón, el Reino de Murcia, queda Albatera en el Reino de Aragón, integrando junto con Cox y Crevillente el señorío de arráez de Crevillente, año en que dicho rey concede salvoconducto a los moros de Albatera, Cox y Crevillente, para que puedan volver a sus lugares de residencia y dedicarse a sus tareas agrícolas.
Por la Sentencia arbitral de Torrellas de 1304 y Acuerdo de Elche de 1305, se fijan los límites entre Castilla y Aragón, por la línea del río Segura, cuya parte meridional queda anexionada al Reino de Aragón, y consiguientemente Albatera, incluida en el señorío del arráez de Crevillente, que desaparece en 1318, quedando separadas Cox y Albatera, y cedidas en 1320 a Acart de Mur, noble de dicho Reino.
A principios del siglo XIV se tienen referencias más concretas a la población de Albatera, constituida de musulmanes y cristianos, en que se hace un convenio sobre aguas entre Roberto Guerau y María, viuda de Ferrer Guerau, vecinos de Albatera.
Referidos lugares o alquerías permanecieron en la familia Mur, y poco años después pasa el lugar de Albatera a la familia Rocafull. La Casa de Rocafull, a la que queda vinculada Albatera, al pasar a ser titulares del señorío, trae su origen de Montpellier, capital del señorío de este nombre, en el mediodía francés.
De esta Casa, don Guillén de Rocafull, es el primero de la misma que entra en el Reino de Valencia al servicio de Jaime I, al que ayuda en la conquista de dicho reino y del de Murcia.
Le sucedió su hijo don Ramón de Rocafull y García, vinculado a Orihuela y sus señor el infante don Fernando, hermano del rey de Aragón, donde va a ocupar una situación preeminente, y en 1355, según refiere María Teresa Ferrer y Mallol, dicho infante premió los servicios de don Ramón con la donación del lugar de Albatera, viniendo a ser el primer señor de ella.
Posteriormente, en 1463, se hace merced real a uno de sus sucesores de la jurisdicción criminal y su pleno ejercicio, tanto a cristianos como a sarracenos, dentro del territorio de Albatera, privilegio que representaba un respaldo en la autonomía del lugar defendida por los Rocafull.
Historia desde el S. XVI hasta nuestros días
Con motivo de las Germanías, en 1521, se refugian en Albatera, muchos de los que huyen de los agermanados, siendo acogidos por sus señor don Ramón de Rocafull y Cardona, cuyo recinto amurallado fue asediado por los agermanados. En torno al recinto se fueron construyendo las viviendas de los moradores, formando las calles.
En el interior de dicho recinto se edifica la Casa Palacio, terminada en 1541, con portada a Poniente labrada en sillería, obra extraordinaria del Renacimiento, con ventanales góticos, dividida en dos cuerpos, separados por una cornisa. El primer cuerpo, de ingreso,estaba franqueado por arco de medio punto y friso corrido en la parte superior en forma de balaustrada. En el segundo cuerpo, en la parte central, escudo con las armas de Rocafull y Boyl, incrustado sobre una concha, y sobre éste un rostro humano coronado, defendido el escudo por dos tenantes, y en la parte superior un friso corrido, con figuras vegetales, y sobre el friso la cornisa. Disponía de planta baja y alta, con amplias dependencias, con artesonados y mosaicos, armería y bustos y retratos de familia. Durante años fue morada de los señores de Albatera, posteriormente morada temporal del primer Conde de Albatera don Gaspar de Rocafull, cuyo título le fue concedido en 1628.
Como pueblo de señorío tuvo la organización propia de los mismos, estando representado el señor territorial por el gobernador de la villa, existiendo para el gobierno de la misma justicia y jurados, así como el Consejo General, propios del Reino de Valencia.
Con posterioridad a los Decretos de Nueva Planta se constituyó el Ayuntamiento.
Incluida antiguamente en la Gobernación de Orihuela, al efectuarse la división provincial de 1833, quedó incluida en la provincia de Alicante, y en la actual demarcación judicial, en el partido judicial de Orihuela.
En la plaza, además de la Iglesia Parroquial, está el edificio de la Casa Ayuntamiento, construido en 1975, recientemente reformado con adaptación a las nuevas necesidades administrativas, así como el edificio denominado «Casino», con su tradicional marquesina.
En la calle Ancha está el edificio destinado a Santuario de la Patrona de la Virgen del Rosario o de la Aurora, de cuya festividad en el primer domingo de octubre se encarga la Cofradía o Hermandad de Nuestra Señora de la Aurora, con antecedentes desde 1651, que sigue la tradición de los cantares de auroros con «la despierta».
Albatera cuenta con buena tradición cultural: la música, de antigua tradición, con dos bandas, una coral y coros parroquiales.
Las fiestas patronales, en honor al patrón del pueblo Santiago Apóstol, se celebran la semana del 25 de julio, y la semana anterior las conocidas fiestas de Moros y Cristianos.
La construcción en los últimos años de la Casa de la Cultura en el Parque de la Huerta, y la Casa de la Música, en las instalaciones deportivas, representan la inquietud por estos valores, en las que el pueblo hace honor al esfuerzo realizado.